



Ayer día cuatro de este Febrero de 2026, que parece que más que nunca este año le viene al pelo lo de «febrerillo el loco», quedamos a las cinco para dar un pequeño taller de Compostaje a petición de SERCADE, una asociación que ayuda a personas migrantes a incorporarse a la vida digna en nuestro país, desarrollando una encomiable labor. Vinieron quince personas, todos ellos jóvenes de diferentes puntos de la geografía africana, Mali, Mauritania, Marruecos, Burkina Faso, Guinea Conacri,…
El grupo acompañado de dos personas a modo de monitores, hablaban en su mayoría francés, dificultando la comunicación, cosa que se solventó con la ayuda de la monitora Cristina, que dominaba la lengua gala y hacía más comprensible el tema, a saber, el sencillo proceso de transformar los residuos de cocina de los domicilios en rico compost para alimentar a la tierra y devolverle parte de su generosidad al alimentarnos a todas y todos, al menos en esta parte del mundo, mal llamado primero.
Los jóvenes mostraban interés por la sencillez de nuestra propuesta y, en casi todos los casos, era algo que no les sorprendía puesto que en sus lugares de origen se hacen labores parecidas, dado que proceden de zonas donde la tierra es menos génerosa que por estos lares y en donde, precisamente por ello, nada se desperdicia y todo tiene un uso, es decir una de las tres R, se reutiliza. De manera que, tuve la sensación de que, tal vez, somos nosotros los que deberíamos de aprender de estas personas que se ven obligadas a abandonar sus lugares de nacimiento por la imposibilidad de vivir dignamente y que, como nos contaban, hacen travesías de cuatro días en una patera para tratar de conseguir algo de dinero con el que ayudar a sus familias, y poder ellos y ellas desarrollar un modo de vida que para nosotros es lo natural y para muchas un sueño muy difícil de alcanzar.
A modo de conclusión, y como aquí hablamos de reciclar, yo propongo que «reciclemos» la fuerza de voluntad de estas personas admirables, que acometen una epopeya titánica para llegar a nuestro país y vemos como son denostados por falta de humanidad de tantas y tantos, esa humanidad que ellos nos muestran que es la fuerza de la vida.